Sala de lo Contencioso

Vago en desordenada concupiscencia entre el delirio y la sed de Ti.

Mis raíces se esparcen siguiendo la senda de tus encrucijadas.

Intenso vino dominical brota de mis labios como fuente de Baco,

inquietando entre la locura y el deleite a los tormentosos ojos

que precipitan el momento donde mil bocas que son una, beberán de mi.

Contienes la respiración, te sumerges. Palpita mi piel ávida y anhelante.

Vuelas bajo sobre mis precipitaciones, cual halcón oteando la inmensidad de su territorio.

Treinta y dos palabras impúdicas procesándose en mis neuronas.

Una mas que se precipita al vacío y cae entre las yemas de tus dedos.

Décimas de segundo me hacen consciente de que soy mortal mientras un Soplo de aliento efímero, me sostiene.

Voces centenarias concentran su clamor entre las cuatro paredes que nos envuelven.

Aúllan letanías arrítmicas que desvirtúan el compás de las escenas.

Se confabulan cual abejas en ascendente zumbido apoderándose de nuestras mentes.

Encajas mi cabeza entre tus extremidades, me haces zozobrar, me ahogas.

Salinas en el paladar. Hilos de baba descendiendo hacia las convexidades de mi mapa.

Tus pies encadenan mi entendimiento, tu mirada ecléctica condensa mi aceleración.

Gotas de sudor encaminan su peregrinaje entre mis nalgas azotadas por tu vehemencia.

Humo de cigarro negro, cenizas dibujando tu marca en mi cuerpo. Ladra una perra.

~ por son de mar en Julio 1, 2009.

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