Candilejas
•23 diciembre, 2011 • 3 comentarios
Dicen por la tele que es navidad, dicen que es blanca pero no se esnifa. Que es dulce pero la humedad cala los huesos . Dicen que es tiempo de amor y paz. Aunque estemos solos batallando en una guerra, contra un enemigo, cada vez mas disperso. Dicen que nació el dios de los hombres de una virgen y un pobre diablo. Dicen que tuvo que ser ella entre todas las mujeres… Dicen que El nos salvará de nuestros pecados, y nos otorgará la vida eterna… Dicen que suena bien… Felicidad a la gente de buena voluntad… Fun… Fun… Fun.
Por mi parte me quedo con Gosling. No se me ocurre nada mejor con que decorar mi navidad…
Por mi parte les deseo que decoren lo mejor que puedan la suya. Salud y suerte, señores y señoritas…
Omnes Vulnerant, Postuma Necat
•10 diciembre, 2011 • 2 comentarios
… Haciendo el amor junto a una foto de París
y un paquete abierto de Chesterfield,
haciendo el amor mientras otros hombres -pobres idiotas-
trabajan.
Desde aquel momento (hasta ahora…
años, quiza, según otras medidas,
pero en mi recuerdo es sólo una frase reiterada)
hay tantos días
en los que la vida se detiene, frena y se sienta
y espera como un tren en las vías.
Paso por ese hotel a las 8
y a las 5. Hay gatos en los callejones
y botellas y mendigos,
y levanto los ojos hacia la ventana y pienso
ya no sé dónde estás,
y sigo andando y me pregunto adónde
va la vida
cuando se detiene.
Charles Bukowski
Fugaz
•21 noviembre, 2011 • Dejar un comentario
Fugaz como la sombra que proyecta sobre una pared desconchada un espectro luminoso.
Como el efecto de un soplo de aire sobre las indehiscentes cipselas de la achicoria amarga.
Como el encuentro onírico de una mirada entre un mar de gente que te sacude el alma por un instante.
Fugaz Como lluvia de leónidas que cada noviembre entre Santa Lucía y San Mauro incendian el cielo con su estallido meteórico, casi imperceptible.
Como la sutil estela que deja un velero que se pierde en un desierto de agua.
Como el remolino de palabras agolpadas en una garganta cobarde y que nunca, nadie oyó.
Fugaz como el deseo voraz que embriaga a dos cuerpos una fatua noche de verano.
Como un recuerdo adolescente que se abre camino en la memoria cuando el otoño es más que una estación sobre la piel.
Como el miedo a que una gota carmesí se derrame sobre el lienzo blanco y nazca un muerto.
Sin
•23 octubre, 2011 • Dejar un comentario
Sin Esperanza, la Nada.
Sin tu Latido, la Nada.
Juegos de Amor y Dolor.
Esbozos de Intimidad
•27 septiembre, 2011 • Dejar un comentario
Descansa la placidez del silencio abrazada a su aroma de mandarinas, cuero y violetas. El sueño trae recuerdos de algodón de azúcar rosado, engarzado a unas manos tan pueriles como su candor. Vino espumoso que les cosquillea el paladar e invita a reir. Tarde de otoño, luz gualda que languidece entre los pinos, mientras un vestido de espumas se difumina en las orillas de una playa blanca.
Ronroneo de olas con un final infinitamente repetido. La mente se deshace de alguna certeza mientras él, la recorre de punta a punta con su mirada. Unas nubes con formas imposibles se arremolinan caprichosas en un cielo mas que azul. En la acera de una calle almohadillada, una silla de colores aguarda los compases de una guitarra que la haga palpitar. A lo lejos entre las Marismas se concentran ánades a punto de partir. En la retina, un cuadro de rojos muy oscuros, casi negros, cuando el sol desaparece.
A la hora en que apremia la necesidad, un fandanguillo travieso raja insolente la oscuridad. Cuatro palmas, dos bocas. Un escarchado de besos, un atropello de caricias, una plegaria de suspiros a la vera de una casa encalada con la puerta azul añil. Los pies que se lanzan a un baile desafinado, una música que trae aromas de abril, el cabello al viento formando figuras chinescas. Pasan las horas en un vaivén de sosiego contenido y veranillo de San Miguel. Cadencia monótona en el tic tac de los relojes aletarga al cuerpo en tardes de siesta y noches de terraza.

